No se trata solo de corregir lo que hace. Se trata de entender qué necesita.
Psicología infantil online, neurodesarrollo, regulación y acompañamiento a familias desde una mirada respetuosa y neuroafirmativa. Trabajo con padres, niños y adolescentes, o con ambos, según lo que tenga sentido en cada momento.
RESERVAR PRIMERA CONSULTA · 100 € CUÉNTAME VUESTRO CASOPsicología infantil y familiar cuando sabes que algo necesita atención, pero no quieres reducirlo todo a “conducta”.
Antes de decidir qué hacer, intento comprender qué está ocurriendo en el niño, qué le desregula, qué recursos tiene disponibles y qué está pasando alrededor.
Regulación y emociones
Ansiedad, irritabilidad, explosiones, bloqueo, miedos, cambios difíciles o baja tolerancia a la frustración.
Neurodivergencia
TDAH, perfiles sensoriales, funciones ejecutivas, dificultades sociales, autoestima y comprensión del propio perfil.
Familia y vínculo
Conflictos cotidianos, límites, desbordamiento parental, comunicación y necesidad de encontrar otra forma de acompañar.
Cambios y momentos difíciles
Separaciones, pérdidas, cambios escolares, situaciones de estrés o etapas en las que el niño parece haber perdido recursos.
No todos los niños necesitan el mismo tipo de intervención.
En ocasiones el cambio empieza trabajando con los adultos. En otras, tiene sentido abrir un espacio terapéutico directo para el niño. Y muchas veces necesitamos ir combinando ambas cosas.
Asesoramiento y acompañamiento familiar
Para entender mejor qué ocurre y revisar demandas, límites, rutinas, comunicación y formas de acompañar la regulación.
Psicología infantil online desde aprox. 8–9 años
La edad es orientativa. Valoro si el formato online permite realmente conectar, jugar, trabajar y sostener el proceso.
Sesiones con padres e hijo
Para trabajar co-regulación, comunicación, reparación, situaciones concretas o practicar formas nuevas de relacionarse.
Cuando necesitamos ampliar la mirada
Si aporta información, podemos integrar datos de colegio, evaluaciones previas u otros profesionales implicados.
No todo niño necesita sentarse a hablar de lo que siente.
El juego puede ser lenguaje, regulación, relación y una forma mucho más natural de entrar en aquello que cuesta explicar con palabras.
Utilizo juego, dibujo, historias, intereses, metáforas, construcción, movimiento y recursos creativos. El objetivo no es “hacer actividades”, sino encontrar una vía que le permita al niño participar de verdad en su proceso.
Especialmente en neurodivergencia, me interesa trabajar desde conexión, regulación, intereses del niño, adaptación sensorial y participación de la familia, sin forzar una forma única de estar o relacionarse.
Acompañar el desarrollo, no solo corregir síntomas.
Además de la mirada psicológica y neuroevolutiva, observo el momento madurativo del niño, sus ritmos, el descanso, el juego, el entorno y cómo transcurre su vida cotidiana.
En esta parte incorporo de forma complementaria algunas ideas de la mirada antroposófica sobre desarrollo y ritmos vitales, sin sustituir la valoración clínica ni el conocimiento psicológico actual.
Regular no siempre significa “calmar”.
A veces significa poder moverse, descargar, anticipar, reducir una demanda, recuperar sensación de control, sentirse comprendido o disponer de un adulto capaz de sostener el momento.
Lo que ocurre entre sesiones también forma parte de la terapia.
Por eso el trabajo no se queda únicamente en lo que sucede durante cincuenta minutos. Intentamos que lo comprendido en consulta pueda trasladarse poco a poco a casa, colegio, relaciones y vida cotidiana.
Empezamos entendiendo el contexto.
La primera consulta suele hacerse con padres o cuidadores. Necesito conocer la historia antes de decidir qué formato de trabajo puede tener más sentido.
Historia y desarrollo
Revisamos qué está pasando, desde cuándo, desarrollo, antecedentes, colegio, relaciones y momentos importantes.
Comprender qué lo modula
Demandas, regulación, sensorialidad, contexto familiar, sueño, cambios y patrones cotidianos relevantes.
Elegimos formato
Trabajo con padres, terapia directa, sesiones conjuntas, evaluación o coordinación si fuera necesario.
Seguimiento
Revisamos qué cambia, qué sigue costando y vamos ajustando la intervención al proceso real.
Un primer paso claro y sin complicarlo más de la cuenta.
75–90 minutos aprox.
Para recoger historia, comprender el caso y decidir qué forma de acompañamiento tiene sentido.
50 minutos aprox.
Sesiones con padres, con el niño/adolescente o combinadas, según el proceso.
