PSICOTERAPIA PARA MUJERES ADULTAS

Entender lo que se repite. Encontrar otra forma de vivirlo.

Un espacio para mirar tu historia, tus relaciones y lo que te pasa por dentro, también cuando llevas años intentando entenderlo.

Una mujer de espaldas contempla el mar al atardecer
QUIZÁ TE RECONOZCAS

Hay cosas que entiendes y, aun así, vuelven a pasar.

“Cambio de relación, pero termino sintiéndome en el mismo lugar.”

“A veces siento demasiado. Otras, no siento nada.”

“Puedo acercarme mucho a alguien y después necesitar alejarme de golpe.”

“Llevo años en terapia, pero lo de fondo sigue ahí.”

“Sigo siendo la que sostiene a todos. Y nadie me pregunta cómo estoy yo.”

“En mi familia no se hablaba de lo que pasaba. Y yo aprendí a no necesitar.”

“Mi cuerpo dice lo que yo no consigo decir.”

TU HISTORIA Y TUS VÍNCULOS

Lo que aprendiste para sobrevivir no siempre te sirve para vivir.

Muchas de las cosas que hoy te hacen sufrir fueron, en su momento, la mejor forma de adaptarte: callar para no molestar, estar siempre alerta, cuidar para sentirte querida.

No todo el trauma es un gran acontecimiento; a veces es lo que faltó. Y no vienes sola: traes a tu familia, a las mujeres que vinieron antes que tú y las lealtades que nadie nombró.

MOMENTOS EN LOS QUE MUCHAS MUJERES LLEGAN

A veces la vida te pone delante lo que llevabas años aplazando.

No siempre se llega a terapia en el peor momento. A veces es una transición, cuando lo que antes funcionaba deja de funcionar.

  • Cuando te conviertes en madre y tu historia aparece de golpe.
  • Cuando tus hijos crecen y no sabes quién eres sin ese papel.
  • Después de una separación, o en una relación de la que no sabes salir.
  • Cuando pierdes a alguien, o cuando enferma uno de tus padres.
  • Cuando tu cuerpo cambia —embarazo, posparto, perimenopausia— y con él cambia también cómo te sientes.
  • Cuando descubres, de adulta, que quizá siempre funcionaste distinto.
CÓMO TRABAJO

Mirar lo que ocurre entre las piezas.

Me interesa entender cómo aprendiste a protegerte, a vincularte y a sobrevivir a lo que te dolía. No para ponerte un nombre, sino para que lo que se repite en tu vida empiece a tener sentido y puedas elegir algo distinto.

El vínculo terapéutico también forma parte del proceso: podemos observar cómo aparecen la confianza, el miedo, la cercanía o la necesidad de protegerte. Ajustamos el ritmo y las herramientas a lo que puedes sostener.

CÓMO ES ESTAR EN TERAPIA CONMIGO

Un espacio donde no tienes que hacerlo bien.

No necesitas llegar con todo claro, ni saber explicarte, ni estar “preparada”. Puedes llegar con rabia, con confusión, con cansancio o sin ganas de hablar. Mi trabajo es acompañarte a tu ritmo, decirte lo que veo con cuidado y con honestidad, y ayudarte a sostener lo que vaya apareciendo.

Habrá sesiones de comprender, otras de sentir y otras de cambiar cosas muy concretas en tu vida. También podemos hablar de los momentos en los que sientas que no avanzamos y revisar qué necesitas.

CUANDO LA MATERNIDAD REMUEVE TU PROPIA HISTORIA

También hay un espacio para ti.

La crianza puede despertar agotamiento, culpa, recuerdos o preguntas sobre tu propia forma de funcionar. A veces, acompañar a un hijo neurodivergente lleva a revisar la propia historia.

Aquí puedes trabajar lo que te ocurre a ti, además de tu papel como madre. Si buscas principalmente comprender y ayudar a tu hijo, encontrarás ese acompañamiento en Infancia y familia.

¿Psicoterapia o evaluación?

En psicoterapia trabajamos sobre el sufrimiento y los patrones que necesitas cambiar. Si la pregunta principal es si existe TEA, TDAH o un perfil de altas capacidades, podemos valorar un proceso de evaluación específico.

Conocer la evaluación en adultos →
LO QUE PUEDE CAMBIAR

Encontrar más margen para elegir cómo quieres vivir.

Podemos trabajar para que reconozcas antes cuándo estás repitiendo algo, puedas poner límites con menos culpa y encuentres otras formas de responder a lo que te desborda.

También para que puedas estar con tu hijo sin quedar tan atrapada en tu propia historia y empezar a tratarte con más cuidado. Cada proceso es distinto y lo revisamos juntas.

CÓMO EMPEZAMOS

Primero, situar lo que necesitas.

01

Me cuentas qué te pasa

Rellena el cuestionario inicial e indica que buscas psicoterapia para ti.

02

Un primer encuentro

Hablamos de lo que te trae, de tu historia y de lo que esperas del proceso. Valoramos si este espacio encaja contigo.

03

Un trabajo acordado contigo

Concretamos objetivos, ritmo y condiciones del acompañamiento. Revisamos cómo te está ayudando y qué necesita ajustarse.

Sendero entre árboles iluminado por la luz del sol
Fotografía: Arnauld van Wambeke · Pexels
TERAPIA ONLINE

Desde tu casa, sin perder profundidad.

Todas las sesiones son online. Para muchas mujeres eso hace posible empezar: sin desplazamientos y pudiendo organizarlo con la crianza y el trabajo.

Necesitas un espacio tranquilo y privado, donde nadie te escuche, y una buena conexión. En el primer encuentro valoramos también si este formato encaja con tus necesidades.

HELENA SOTO

Una mirada amplia, un trabajo contigo.

Soy psicóloga sanitaria con máster en neuropsicología clínica. Trabajo desde el trauma, el apego y la comprensión de la personalidad, con atención a tu historia y a cómo se expresa en tu vida actual.

No necesitas identificarte con una etiqueta para pedir ayuda. Podemos empezar por aquello que te está haciendo sufrir.

Conocer más sobre mí →
PREGUNTAS FRECUENTES

Antes de empezar.

¿Cuánto dura un proceso de psicoterapia?

Depende de lo que vengas a trabajar. Hay procesos de unos meses y otros más largos. Lo revisamos juntas cada cierto tiempo, para que sepas dónde estás y hacia dónde vamos.

¿La terapia online puede ser adecuada para mí?

La terapia online permite construir una relación terapéutica y trabajar con profundidad. En el primer encuentro valoramos si el formato es adecuado para tu situación y qué necesitas para contar con privacidad y continuidad.

¿Y si ya he hecho terapia y no me sirvió?

Podemos revisar qué te ayudó, qué echaste en falta y qué sigue repitiéndose. Lo miramos desde el principio, sin dar nada por hecho.

¿Trabajas con mujeres neurodivergentes?

Sí. Y si tienes dudas sobre si lo eres, podemos valorar si tiene sentido una evaluación antes o durante la terapia.

¿Cada cuánto son las sesiones?

Al principio solemos valorar una frecuencia semanal o quincenal. La acordamos y revisamos según lo que necesites y puedas sostener.

¿Puedo venir aunque no sepa explicar bien qué me pasa?

Claro. Muchas veces la primera parte de la terapia consiste precisamente en ponerle palabras.

¿Cuánto cuesta la primera sesión?

La primera sesión dura 50 minutos y cuesta 75 €. También hay bonos; puedes consultar sus condiciones antes de contratarlos.

EL PRIMER PASO

Cuéntame qué necesitas entender o cambiar.

Primera sesión: 50 minutos · 75 €. También hay bonos; puedes consultar las opciones y sus condiciones antes de contratarlos.